Travesías ancestrales: Genesis Inka MTB 2025; la competencia de ciclismo de montaña más extremas esta en Áncash

El Perú, como escenario predilecto para los grandes eventos deportivos,  recibe torneos de ciclismo de montaña de relevancia en el que estarán los mejores exponentes de América y el mundo.

Áncash  albergarán el Génesis Inka MTB 2025  competencias extremas que ponen a prueba el esfuerzo físico de los participantes.

Desde el 26 al 30 del presente mes se desarrolla en Áncash la Génesis Inka MTB 2025, que reúne a más de 50 ciclistas provenientes de nueve países para emprender un recorrido único que se inicia en Chavín de Huántar, donde participan en una ceremonia andina antes de cruzar los Andes, desde el valle del Mosna en la sierra hasta el valle de Huarmey en la costa.

Los bikers afrontarán el desafiante cruce de los Andes peruanos, atravesando la cordillera Blanca, la cordillera Negra, valles costeros y el desierto hasta llegar al océano. En total, recorrerán más de 370 kilómetros en una travesía de cuatro días, integrando la herencia de la cultura Chavín con la Huari.

La travesía tendrá cinco etapas, y la primera será un prólogo alrededor de Chavín y las cuatro siguientes rumbo al mar.

Valor cultural

La prueba Génesis pone en valor dos aspectos culturales, la primera relacionada con Chavín como el mayor centro de peregrinación del mundo andino; y es que gracias a esta travesía serán cincuenta ciclistas internacionales que peregrinarán con ofrendas desde sus hogares para rendir homenaje a la cultura Chavín. Estas ofrendas son recibidas por un brujo andino en una ceremonia en el mismo monumento de Chavín de Huántar.

Y la segunda pone en valor la relación entre el valle del Mosna (Chavín) y el valle de Huarmey, según el geógrafo, filósofo e historiador peruano Javier Pulgar Vidal, quien sustenta que los chavines se trasladaban en caravanas de llamas hacia Huarmey, no solo con fines de intercambios y comercio, sino también para la práctica de la tradición Gormay, que consistía en enterrar los productos para su preservación y luego, al igual que hace miles de años, el brujo andino en Chavín culminaba la ceremonia entregando semillas a los peregrinos, que debían llevarlas en su travesía hasta Huarmey y enterrarlas en una puesta en escena durante la premiación, dando por culminada la travesía.

“Esta travesía de ciclismo no solo desafía la resistencia física, sino que también se convierte en un puente entre pasado y presente, conectando a los ciclistas con las rutas sagradas, las costumbres locales y los rituales ancestrales de los antiguos habitantes de la región Áncash“, señaló Benjamín Morales, organizador del evento.

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Fuente: El Peruano

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